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La Coctelera

Las Acerolas

Recordando las cosas que pasaron.......con la mirada puesta en el futuro

21 Marzo 2007

Carmen, una mujer elegante

Una de las figuras más peculiares de la familia fue Carmen Sanjurjo Pérez, hija de Miguel y Manuela, hermana de María , de Fernandito y de mi bisabuelo Miguel. Parece ser que durante su infancia y juventud fue una chica simpatica, extrovertida, graciosa y algo "teatreira", aunque con cambios muy bruscos y repentinos en el caracter. Cuentan, también, que heredó de su padre el gusto por vestir bien y poseía una elegancia natural que le preocupaba mucho mantener, cuidando muchísimo su apariencia. Tenia sus propias teorías: la elegancia está en no usar colores puros, en usar medios colores (sic), el color más elegante es el rojo oscuro, el color de los posos del vino, las jóvenes no deben de llevar joyas grandes, encubren la lozanía (sic), las viejas, en cambio, si, para tapar arrugas etc..

Era gran aficionada a la costura y muy buena con las labores de aguja, bordaba verdaderas maravillas, con un gusto exquisito, le gustaba leer, incluso estudió magisterio y parece ser que ejerció de maestra, aunque durante poco tiempo.

En su madurez empezaron a aparecer los síntomas de su enfermedad mental. Al principio aparecieron de manera esporádica, empezó a hacer cosas imprevistas y poco razonables, se volvió muy escrupulosa con la limpieza, en exceso, limpiando sobre limpio y lavando la ropa una y otra vez, hasta casi destrozarla, cuando antes era muy delicada con sus labores. Pero parece ser que lo que la desequilibró definitivamente fue su proceso judcial.

Cuando murió su padre se hicieron partijas de la herencia, a ella le quedó, además de algunas tierras, dinero en metálico, que ella aprovechó para comprar una casa en A Coruña, en la calle de La Franja, a medias con su madre, para, con el tiempo, pasar temporadas allí, mientras tanto la puso en alquiler. Su arrendataria, una mujer viuda, resultó que se ganaba la vida de manera poco honesta, lo que a Carmen le "molestó" sobremanera, hasta tal punto que la llevó a los tribunales para echarla de su casa.

El proceso fue lento y ella fue perdiendo los nervios... El día del juicio los perdió definitivamente, montó una escena, amenazó al juez e incluso llegó a ofrecerle dinero, todo esto, en público. En resumen, no hacen falta más detalles, pasó de demandante a acusada, nuevo juicio y una multa. Lo que la desequilibró ya definitivamente.

El resto de su vida, con periodos lúcidos, la pasó viviendo con su madre, entre Sada y A Coruña, a la que abochornaba escapandose de casa a horas intempestivas, para ir a una esquina a gritar sermones, casi siempre contra la Iglesia y el sacerdote de turno. Las enfermedades mentales, a lo largo de la historia, fueron consideradas como una una verguenza para las familias, en la ignorancia de la época se las consideraba un castigo divino o algo peor. Carmen sufrió las consecuencias de esta mentalidad y se la recluyó en casa. Recibía una medicación, creen que a base de litio, que le preparaba, con mucho secretismo el boticario y algún sedante de la época. pero nunca consintieron que se le aplicaran tratamientos agresivos, muy de moda en la época, en eso salió ganando.

Tras la muerte de su madre empeoró notablemente, se fue a vivir a casa de sus hermanos, turnandose entre la de Manola y la de mi bisabuelo. Por esa época descubrió el espiritismo y en sus ceremonias estuvo a punto de quemar la casa un par de veces, uno de estos incendios fue de bastante gravedad.

Los hermanos se reunieron y, ante el peligro que representaba para la familia, decidieron ingresarla en un hospital psiquiatrico, donde murió, ya mayor, en 1938. Su estancia en Conxo, en régimen de huesped, se subvencionó con la venta de sus propiedades, entre ellas, ironías de la vida, el famoso piso de la calle de la Franja.

Nota: No hay fotos suyas, las quemó todas en uno de sus ataques, la ilustración es "La Costurera" de Velazquez, un cuadro que siempre me gustó mucho pero unos 250 años anterior a Carmen

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16 Marzo 2007

El limonero

Este post está dedicado, por razones obvias y con todo el cariño del mundo a la mejor de las cuñadas: Dori Hernandez Limón.

En la huerta de la casa del relojero había un limonero siempre cargado de limones, los mejores de la zona, los más jugosos y los más sanos, que despertaban la admiración y envidia de los vecinos. Hoy esa huerta es un patio de manzana y el limonero pasó a mejor vida hace más de setenta años pero su historia sigue viva, a mi me la contó mi tia Carmen mientras rallábamos limones para un bizcocho.

Todo empieza cuando Fernando (casi seguro que se llamaba así) Sanjurjo Pérez que era hijo de Miguel y Manuela y hermano de María y de mi bisabuelo Miguel tenía siete u ocho años. Pasaba una temporada en casa de sus abuelos , en la fundición de A Coruña cuando se cayó de un árbol mientras jugaba. Desgraciadamente, la caída fue fatal y el chaval no sobrevivió. A los abuelos, que estaban desolados, no les quedó otro remedio que mandar a Sada el mensaje más terrible posible para unos padres.

Obviamente, estamos hablando de finales de la década de 1860, la transmisión de noticias en esta época era lenta y los transportes eran de tracción animal (carros, carromatos o coches de caballos) con lo que la distancia entre Sada y A Coruña, que no llega a 20 Km, era muchisimo mas grande de lo que nos parece ahora. La noticia, pues, llegó a Sada dejando a los padres destrozados, conscientes de que ya había pasado bastante tiempo desde la muerte de su hijo, y probablemente deshechos pensando en lo que estaban haciendo en el momento en que se mataba el chaval. Manuela se echó a llorar esperando a que llegase el cortejo fúnebre para enterrarlo en Sada, pero Miguel, deshecho por la rabia, salió a la huerta y la emprendió a patadas con el primer arbol que encontró, el famoso limonero.

La verdad es que no se cuanto tiene de verdad esta historia, pero mucho más tarde de pura casualidad me enteré que a los cítricos, cuando dejan de dar fruto, se les varea fuerte. Es una manera tradicional de coseguir que el arbol reviva y vuelva a producir. De ser cierta la historia, Miguel, en su rabia reactivó algo en el arbol que empezó a producir mucho más que antes hasta conseguir la fama que llegó a tener.

Cuentan que, poco despues, en la pared del desván de su casa, encontraron unas cuentas escritas por el chaval, repasando lo que aprendía en la escuela. Lo que en vida le hubiese traido un castigo, ahora se convirtió en una especie de santuario, la madre, emocionada, no permitió que fueran borradas y subía de vez en cuando a contemplarlas. De estas cuentas escolares y de los relatos de su madre, la fama del niño se fue incrementando, convirtiendose en el más guapo, el más despierto y, por supuesto, el más inteligente y adelantado de todos los hijos.

Esta história debe ser muy frecuente en todas las familias. Cuando leí el cuento "O Retrato" de Castelao me la recordó mucho. Que conste que Castelao la escribió en 1922, casi sesenta años despues de la muerte de Fernandito.

Os dejo el relato de Castelao, vosotros me comentareis si se parece a la historia de mi familia. Voy a respetar el idioma original, el gallego, pero si quereis leerlo en castellano solo teneis que pinchar aquí .

Alfonso Daniel M. RODRÍGUEZ CASTELAO

O RETRATO ( de “Retrincos”)

Por amaina­la conciencia guindei co meu título de médico no fondo dunha gabeta, e busquei outra maneira de me valer. As xentes xa non sabían que eu era dono de tan tremenda licencia oficial; mais unha noite foron requiridos os meus servicios.

Era domingo. Melchor, o taberneiro, agardaba por min ó pé da porta. Deume as "boas noites" e rompeu a chorar, e por entre os saloucos saíanlle as verbas tan estruchadas que soamente logrou dicirme que tiña un fillo a morrer.

O pobre pai turraba por min, e eu deixábame levar, enfeitizado pola súa dor. ¡Despois de todo eu era médico titulado e non podía negarme! E tiven tan fortes anceios de compracelo que sentín xurdir nos meus adentros unha grande ciencia...

Cando chegamos á casa de Melchor logrei arriarme das súas mans, e con finxido acoitamento confeseille que sabía pouco da carreira...

-Repara que hai moitos anos que non visito enfermos.

E entón Melchor, facendo un esforzo, díxome quedamente:

-O meu fillo xa non precisa de médicos. Eu xa sei que o coitado non pasa da noite. E váiseme, señor; ¡váiseme e non teño ningún retrato seu!

Ai, eu non fora chamado como médico; eu fora chamado como retratista, e no intre sentín ganas acedas de botarme a rir.

E por verme ceibe de xeira tan macabra díxenlle que unha fotografía era mellor ca un deseño, asegureille que de noite poden facerse fotografías, e botando man de moitos razonamentos logrei que Melchor largase de min á cata dun fotógrafo.

A cousa quedaba arrombada, e funme durmir, con mil ideas ensarilladas na chola.

Cando estaba prendendo no sono petaron na miña porta. Era Melchor.

-¡Os fotógrafos din que non teñen magnesio!

E díxomo tremendo de anguria. A face albeira, e os ollos coma dous tetos de carne vermella de tanto chorar.

Endexamais fitei a un home tan desfeito pola dor.

Pregaba, pregaba, e collíame as mans, e turraba por min, e o malpocado dicía cousas que me rachaban as entrañas:

-Considérese, señor. Dous riscos de vostede nun papel e xa poderei ollar sempre a cariña do meu neno. ¡Non me deixe na escuridade, señor!

¡Quen teria corazón para negarse! Collín papel e lapis, e alá me fun con Melchor, disposto a facer un retrato do rapaz moribundo.

Todo estaba quedo e todo estaba calado. Unha luz cansa alumeaba, en amarelo, dúas facianas arrepiantes que ventaban a morte. O neno era o centro daquela pobreza da materia.

Sen dicir nada senteime a debuxa­lo que ollaban os meus ollos de terra, e soamente ó cabo dalgún tempo conseguín afacerme ó drama que fitaba e aínda esquecelo un pouco, para poder traballar afervoado, coma un artista. E cando o deseño estaba xa no seu punto a voz de Melchor, agrandada por tanto silencio, feriume con estas verbas:

-Pola alma dos seus defuntos, non mo retrate así. ¡Non lle poña esa cara tan encoveirada e tan triste!

Confeso que ó volver á realidade non souben que facer, e púxenme a repasa­las liñas xa feitas do retrato. O silencio foi esgazado novamente por Melchor:

-Vostede ben sabe como era o meu rapaciño. Faga memoria, señor, e debúxemo rindo.

De súpeto naceume unha grande idea. Rachei o traballo, ensumín o meu ollar nun novo papel branco e debuxei un neno imaxinario. Inventei un neno moi bonito, moi bonito: un anxo de retábulo barroco, a sorrir.

Entreguei o debuxo e saín fuxindo, e no intre de poñe-lo pé na rúa sentin que choraban dentro da casa. A morte viñera.

Agora Melchor consólase ollando a miña obra, que está pendurada enriba da cómoda, e sempre di coa mellor fe do mundo:

-Tiven moitos fillos, pero o máis bonito de todos foi o que me morreu. Velaí está o retrato que non minte.

Pontevedra, 1922

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11 Marzo 2007

La tia María

La tía María (no es mi tía, era tía de mi abuela) fue excepcional en muchos aspectos. Culta (hablaba tres idiomas), inteligente, gran aficionada a la lectura y con inquietudes intelectuales. Vivió en un siglo, el XIX, en el que las mujeres no tenían derecho legal a votar, a firmar un contrato, a gestionar dinero, a tomar ninguna decisión importante ni siquiera de su propia vida y cuya educación estaba dirigida a "las labores propias de su sexo".

Con un indice de analfabetismo femenino del 89 % parece mala época para nacer siendo una mujer con ganas de aprender. Sin embargo María Sanjurjo Pérez tuvo suerte, nació en una familia de curiosos, que potenciaba a los hombres pero no olvidaba a las mujeres. De hecho, todas las hijas del viejo Habilidades, tias de María, esudiaron magisterio, es famosa la frase de Lorenzo Sanjurjo Badía, de niño, que se quejaba amargamente de que sus hermanas estudiasen y ellos no, !y luego querran heredar como nosotros¡.

El viejo Habilidades y María Badía , creían en el potencial de sus hijas y María, su nieta, se aprovechó de eso. Hija mayor de Miguel y Manuela , debió nacer entre 1855 y 1860, primera hija y probabalemente primera nieta, su infancia parece que fue muy felíz entre su casa de Sada y la fundición de sus abuelos en A Coruña, donde pasaba largas temporadas ya que tenía tias de su edad, y allí estudió magisterio.

Tambien pasó una época en Vigo, con sus primas Sanjurjo Otero, las hijas de Antonio Sanjurjo Badía. A la vuelta de una de esas estancias en Vigo, María anunció su intención de meterse monja.

Esta decisión la enfrentó a su padre, que se negó en redondo a darle su permiso. Miguel era de ideas progresistas y no quería que su hija entregase su vida a la religión, además consideraba que su formación se perdería en el interior de un convento ya que en esa época todas las órdenes eran de clausura. Apoyada por su madre, María acabó ingresando en la Compañía de María, pero sin dote, su padre se mantuvo firma hasta el final, asegurando que su carrera de Magisterio sería su única dote.

Es en esta época cuando empieza su relación epistolar con la familia, durante toda su vida escribió regularmente a su madre y hermanos, recordando su infancia y dando consejos. Esas cartas las conservan los descendientes de su hermana Manola, yo no las he leído, pero sus sobrinas, Carmen y Josi, recuerdan que se releían constantemente en la familia, que eran muy amenas y estaban muy bien escritas, con una letra preciosa.

Una de esas cartas fué especialmente dramática, al final de su etapa de novicia María empezó a sentir dudas en su vocación y escribió a su padre para pedirle permiso para abandonar el convento, y no hacer los votos perpetuos. El disgusto en la familia fue enorme y abrió una brecha importante en el matrimonio de sus padres ya que Miguel se negó en redondo a darle el permiso y le exigió que fuera coherente en sus decisiones.

María continuó su carrera religiosa, al principio como maestra en los colegios de la Orden, y mas tarde como Procuradora General, lo que la llevó a vivir a la casa central en Roma. Una procuradora general se dedica a llevar las finanzas de la orden, está claro que María fué digna nieta de María Badía,a la que por lo visto se parecía bastante y digna hija de su madre.

En la familia se la recuerda como una mujer especialmente inteligente y capaz, a la que se le pedía consejo, y se esperaba a tomar decisiones a la llegada de sus cartas, era, por lo visto, muy hábil para establecer concordia y mediar en peleas.

Mas tarde, con unos cincuenta y pocos años, se retiró al colegio de Ferrol allí desarrolló una enfermedad que precisaba cirugía.Los médicos aconsejaron trasladarla al hospital, pero la clausura de su Orden exigía el permiso del obispo para salir del convento para estos menesteres, el obispo negó el permiso aunque tuvo el detalle de permitir que el equipo de médicos entrase a realizar la operación, que tuvieron que llevar a cabo sobre una mesa del convento. Murió pocos días despues de la intervención, antes de 1914, fecha del testamento de su madre.

Casualidades de la vida, en el mismo colegio donde murió la tia María, el de la foto, fue en el que estudiamos mi hermana y yo y donde mi madre fue profesora durante más de treinta años.

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6 Marzo 2007

Una foto viajera

Ya la habeis visto "a trocitos", ahora os la enseño entera, es la única foto que tenemos de mis bisabuelos, así que tenía que rentabilizarla, porque la foto de marras tiene una historia detrás. Una historia que me ha contado mi padre un montón de veces, y antes que él la contaba mi abuelo Agustín (el chaval de la derecha); ahora me toca a mi contarla.

Ya conoceis a los adultos, Roque Díaz y María Antonia Vázquez , los que vinieron de A Xesta a Ferrol, los demás son sus hijos aunque falta uno, Manolo, el mayor, que había emigrado.

Roque y María Antonia querían que sus hijos estudiasen, así que, a los 15 o 16 años Manolo seguía escolarizado, por los datos de la época (1900-1905) menos de un 15% de los niños gallegos continuaban sus estudios más allá de los 10 o 12 años, por lo que Manolo, criado en Canido, un barrio obrero, debia tener pocos compañeros de su edad. A esto hay que añadir sus pocas ganas de estudiar y lo que le contasen sus antiguos compañeros de lo que era el mundo laboral; los adolescentes, sean de principios del XX o del XXI no pueden evitar fanfarronear delante de sus amigos, va en la edad. Con todo esto no es de extrañar que Manolo se muriese de ganas de entrar en el mundo adulto

La historia empieza un día de las fiestas de Santa Cecilia. Roque, acompañado de Manolo paseaban por el campo de la feria cuando se encontraron, casualmente con el maestro, obviamente se acercaron a saludarlo y el padre aprovechó la ocasión para preguntarle como le iba al chaval en clase. La cara de Roque debió ser un poema cuando el buen hombre le dijo que hacía meses que no le veía el pelo, se dió la vuelta y ¡zas! Manolo había desaparecido.

El cabreo debió de ser de los buenos y el hijo, que conocía a su padre, no apareció por casa en bastante tiempo. Por las noches se colaba en el desván , donde su madre le dejaba comida, dormía y se iba antes de que su padre se diese cuenta.

Roque acabó enterándose del paradero de su hijo, alguno de los niños se fué de la lengua y con el ánimo ya más calmado, y ciertamente aliviado por que estuviese en paradero conocido, subió al desván una noche para tener una conversación con su hijo. Todas las conversaciones de este tipo son muy parecidas, se empieza reprochando, se continúa ameazando y se termina negociando. En conclusión Manolo expuso sus razones, no quería seguir estudiando y quería ponerse a trabajar, pero no en Ferrol, quería buscarse la vida fuera, en Cuba y le pidió el dinero del pasaje a su padre, comprometiendose a devolverlo. Roque cedió y Manolo cruzó el Oceano

Un día de 1909 toda la familia se vistió de domingo y fué a hacerse una foto. Manolo acababa de irse. Los niños formalitos y los padres obviamente preocupados posaron para una foto que probablemente cruzó el Atlántico.

Manolo se fué primero a Cuba y acabó en Buenos Aires, devolvió religiosamente el dinero del pasaje y desarrolló su vida profesional con mucho éxito, su negocio de carpintería, especializado en mesas de billar que surtieron los casinos de la Cuba de Batista, llegó a tener caracter industrial. Volvió a Ferrol varias veces con su mujer y sus hijos, vestido de indiano con un jipijapa, estoy buscando la foto, ya os la enseñaré, aún quedan historias que contar de mi tio abuelo, Manolo Díaz López.

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1 Marzo 2007

María Antonia

María Antonia Vázquez Espada, la de la foto, es mi bisabuela paterna, una madre atenta y cariñosa para todos sus hijos (Pepe, el abuelo Agustín, María, Angela y Manola) y los de la primera mujer de su marido (Manolo y Santos). Ya os conté el viaje que hizo Roque de A Xesta a Ferrol, pues ella hizo el mismo, sin vaca, para integrarse en una familia ya formada: un viudo con dos niños pequeños que se fué ampliando muy rápidamente, ya que entre 1901 y 1908 nacieron los otros cinco hijos. Crió a sus hijos, vivió siempre en su casita de Canido y murió a principios de los años 30, no creo que llegase a cumplir 60 años

Maria Antonia tuvo una de esas vidas que resultarían anodinas para un libro de historia, una mujer emigrante de la Galicia interior, con permanente morriña de su aldea que tuvo que adaptarse a la vida urbana de un Ferrol en pleno desarrollo industrial, lo que no debió de ser sencillo. Gran trabajadora, que además del cuidado de los siete niños y de la casa sin ayuda, aportaba dinero extra a la economía familiar como cocinera y cultivaba una pequeña parcela que tenían en Canido. No quiero ni pensar en su jornada laboral, sin vacaciones ni fines de semana, no es de extrañar que tuvierse un aspecto tan avejentado en la foto, nadie diría que era una mujer que no llegaba a los cuarenta años, aunque estas fotos antiguas, esta es de 1909 nunca hacen justicia al modelo.

Era cálida y fuerte, mantuvo a su familia unida, incluso más allá del Atlántico y sus hijos la adoraban, tanto los de la primera mujer como los suyos propios, nunca hizo distinciones.

La estructura social de A Xesta, tipica de las comunidades campesinas, se caracteriza por la solidaridad entre sus miembros y la hospitalidad entre iguales. En mi familia hay múltiples ejemplos de esto. Los hijos de María Antonia pasaban temporadas en A Xesta, en casa de Ramona Freire Espada (más tarde Abella Freire), que acogió sin problemas a todos los niños, y a los hijos de aquellos niños, la generación de mi padre.

El parentesco entre la matriarca de A Xesta, Ramona (1876 -1966), y Maria Antonia era lejano, la madre de María Antonia y la de Ramona eran primas, pero la solidaridad campesina funcionó perfectamente. Los hijos de Ramona (José María y Eliseo Acea Freire) también tuvieron que emigrar a Ferrol y allí estaban Roque y Maria Antonia para echar una mano.

Su herencia fue una querencia familiar hacia A Xesta, a toda la familia nos tira, sabemos que ahí están nuestros origenes.

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25 Febrero 2007

Manuela, la abuelita

Esta señora es Manuela Pérez López, la mujer de Miguel Sanjurjo Badía. Su vida, que, en su juventud probablemente tendría unas prespectivas muy felices, fué muy compleja y en muchas ocasiones muy dificil, y siempre la enfrentó con gran valentía, os cuento.

He conseguido seguir su linaje y parte de sus propiedades hasta principios del siglo XVIII, gracias a unos documentos antiguos que estaban en el desván de la casa de las tías y que me dió Carmen hace un montón de tiempo.

Manuela era la única hija de Policarpo Pérez Vaamonde, un rico propietario, muy bien situado económica y socialmente cuyas rentas provenían de la propiedad de tierras y la gestión de comercio. En los documentos se puede apreciar como dedicó una buena parte de su fortuna a ampliar sus propiedades, lo mismo que antes hicieron su padre Andrés Pérez "o mozo" y su abuelo Andrés Pérez "o vello". Su madre, María López Calvo, también venía de una familia de grandes propietarios que se dedicaban a la gestión de propiedades agrícolas,propiedades que ampliaron su padre Luis López de Dios y se remonta a Baltasar López de Chuco, su abuelo.Parece ser que también era pariente lejana de Eduardo Dato, quien la visitaba esporádicamente cuando iba por Sada. Con este árbol genealógico a Manuela se le presentaba un futuro sin penalidades, por lo menos económicas.

Nació en 1839 y, tras una infancia y juventud que imaginamos tranquila y sin problemas, conoció a Miguel, un hombre un poco más joven que ella y de gran carisma, con el que se casó. Con esta boda su vida se tansformó; desde el principio tuvo problemas con su suegra, se quedó huerfana prematuramente y su marido pasó a gestionar sus propiedades - parece que con más generosidad de lo que a ella le hubiera gustado- cosa que, por otra parte era lo habitual de la época.

Fué una gran madre, recordada con mucho afecto por sus hijos y nietos. De todos sus hijos, ocho llegaron a la madurez-. María, Miguel Antonio (mi bisabuelo), Manola, Carmen, Antonio, Avelina, Miguel Pablo (conocido como Manolo) y Josefa - pero se le murieron varios en la infancia, lo que la marcó mucho, sus nietos recuerdaban las historias que les contaba de esos niños, los mas guapos, listos y espabilados del mundo.

Su matrimonio se fué deteriorando con el tiempo, parece que algunas decisiones sobre el futuro de los hijos, el derroche económico y la amistad de Miguel con Doña Emilia Pardo Bazán influyeron bastante. Doña Emilia, una mujer adelantada a su tiempo, liberal y feminista frecuentaba la compañía de Miguel, ella misma lo reconoce en un articulo de "El Imparcial" del 8 de Septiembre de 1890 que en sus estancias en Meirás veía al Habilidades (apodo que heredaron todos los hijos del relojero ) al menos una vez a la semana.

La amistad entre Miguel y Doña Emilia, fraguada a través de la tertulia que tenía él y numerosos paseos y salidas a pescar, dió mucho que hablar en el pueblo, lo que no debió de gustar nada a Manuela, una mujer conservadora en las formas y costumbres. A esto hay que añadir la provervial "generosidad" de Miguel con el dinero, que aplicó sin medida a esta amistad, llegando a comprar un barco de recreo, lo nunca visto en Sada, un pueblo marinero, con el que, por lo visto salían a recorrer las rías vecinas. De esta amistad quedaron bastantes libros de la Pardo Bazán autografiados y dedicados a Miguel, pero, desgraciadamente, no se conservan, su hija Avelina, muchos años despues, los mandó quemar.

Manuela, ante la crisis de su matrimonio tomó una decisión, sin duda, muy valiente para la época: Con los hijos ya criados, rompió de hecho su matrimonio, imposible hacerlo de derecho y retomó el control de parte de sus finanzas, ya bastante menguadas por aquella época. Esto era algo extraordinario en una época, el siglo XIX, en la que los matrimonios eran para toda la vida,y pasara lo que pasara, el control económico de las finanzas familiares lo mantenía el hombre. Ella se quedó a vivir en su casa y Miguel se fué a la zona de la playa:"Las Delicias" donde estaba su fábrica de cerámica. Sin embargo, cosas de la época, ella continuó mandandole todos los días la comida preparada en casa.

Tras esto se compró una casa en A Coruña, donde pasaba los inviernos y volvía a la de Sada de Mayo a Octubre. Su vejez no fue tranquila, su hija Carmen, maestra en ejercicio, perdió la cabeza. Despues de varias escenas públicas, le diagnosticaron una enfermedad mental (sin tratamiento eficaz en la época) y ella se convirtió en su enfermera, papel muy dificil en una enfermedad de ese tipo, hasta su muerte, en 1930. Carmen la sobrevivió, ya os contaré su historia.

En su testamento pidió ser amortajada lo más modestamente posible, y que el día de su muerte y su cabodano se repartiesen entre los pobres de Sada 30 pesetas.

Murió casi centenaria, tuvo que soportar la pérdida del marido, de una de sus hijas, de varias nueras y de algunos nietos, lo que la fué dejando cada vez más entristecida. Sin embargo, nada parecía doblegar a esta mujer tan fuerte, conocida por sus nietos como "la abuelita", a la que recuerdan como una mujer muy entrañable y entre otras cosas, por su larga trenza blanca y por las monedas que repartía todos los domingos, cada vez que la iban a visitar.

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23 Febrero 2007

Fe de Erratas

Este blog, que nacía con una vocación muy modesta, me ha deparado un montón de sorpresas y satisfacciones.Vuestros comentarios me han empujado y creo he hecho nuevos amigos. Me ha puesto en contacto con familia que no conocía: La de Vigo, una familia impresionante a los que voy a conocer en persona proximamente, especialmente Manuel Sanjurjo, que me ha proporcionado muchisimo material y con una prima segunda de mi madre, Mariquina Sanjurjo, de A Coruña, una gran conocedora de gran cantidad detalles de la familia.

Entre mi familia cercana ha sido recibido, de forma casi unánime, con mucha satisfacción y los tengo pendientes de mis posts. Mi hermano Manuel se está encargando de la parte fotográfica (escaneo y recortes de fotografías), ya que es mas diestro que yo con esto de la tecnología informática y mi hermana Paula busca referencias en internet. Mis padres me cuentan historias que yo no conocía y tambien me precisan detalles, Maria Teresa y Gerardo ma han dado un montón de fotos antiguas de la familia de Ferrol y Luis ha demostrado una paciencia infinita al escuchar constantemente hablar de los planes que tengo para el blog.

Mi madre siempre dice: De bien nacido es ser agradecido, así que

Muchas gracias a todos

Sin embargo he cometido ciertas inexactitudes que he de corregir:

Seberé teté : La escuela de la foto es mucho mejor que la de Sada, a la que tenían que llevar todos los días, cada niña, su sillita.

María la Catalana: Ya lo he hecho en su post pero quiero que conste de nuevo que Miguel Sanjurjo Badía fue un gran trabajador, y que compartió planes y trabajo con su padre en los últimos años de su vida.

El empresario "industrioso" : La fotografía que ilustra el post no es "la Industriosa" de Antonio Sanjurjo Badía, es de otra fundición de Vigo (Talleres Corona) y el de bigote es el Sr. Ferrin, nada que ver con la familia. Mea culpa, debería saber que Internet es muy traicionero.

De A Xesta a Ferrol : Roque Agustín , como se le conocía en la época, hizo el viaje en un sólo día, salió de amanecida, tomó la lancha de Barallobre, y volvió con la vaca por corredoiras ya de noche. Por lo tanto la distancia tuvo que ser menor. Desde este nuevo punto de vista su viaje me resulta todavía más impresionante.

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19 Febrero 2007

Miguel,el otro relojero

Os presento a Miguel Sanjurjo Badía, uno de los hijos mas pequeños de "Habilidades" y de la catalana y hermano, entre otros de Antonio, Manolo , José , Fernando y Lorenzo (de los que no os he hablado todavía), el bisabuelo de mi madre.

Miguel nació en Sada calculo que en la década de 1840, donde, con salidas esporádicas vivió toda su vida, se casó con una rica heredera y vivió sin problemas económicos. En la familia se le recuerda como guapo (vosotros decidireis), no muy alto, elegantón, muy cordial, campechano, buena gente y muy simpatico.

Don Miguel participó muy activamente en la vida del pueblo y por lo visto dejó muy buen recuerdo en la gente, tanto por su forma de ser como por su generosidad con los menos afortunados. Se cuentan varias anécdotas sobre él, recogidas por sus descendientes, que de ser verdad hacen una semblanza muy positiva de su caracter. A mi me gusta mucho la del sastre, que no daba a basto para terminar sus encargos ya que cosía a mano y al que Miguel, le financió una máquina de coser, con la excusa de que le hiciera a tiempo sus trajes, nadie lo sabía hasta que una de las nietas del sastre se lo contó a mi tia Josi. De este tipo de anécdotas se cuentan varias, un alpendre nuevo, dinero para el médico, pasajes para emigrar... lo que me hace pesar que funcionó como una especie de banquero de los que lo necesitaban, todos coinciden en que no le daba ninguna importancia a lo que hacía, no les cobraba intereses y que las cosas se arreglaban con un apretón de manos. Obviamente eran otros tiempos porque no hay noticias de que las deudas no fueran devueltas.

Mantuvo muchisimos años una tertulia con otros "próceres" en la que, me imagino, se decicaban a "arreglar el pais" no en vano vivió en una etapa política muy convulsa, donde os liberales y conservadores se alternaban el poder y controlaban al rey o a la regente. Incluso en 1885, el mismo año que moría Rosalía de Castro y el Rey Alfonso XII, fue nombrado Alcalde de Sada. Su nombramiento fue provisional, duró sólo unos meses que su padre, Antonio Sanjurjo Alvarez, aprovechó para pedir permiso para urbanizar la zona del Rio y solicitar que se le señalase la linea de la acera. Sin embargo nunca dió muestras de que le interesase demasiado la política , no volvió a aparecer en la lista de concejales.

En esta época las corporaciones municipales se elegían, especialmente en los pueblos pequeños, entre las figuras mas respetables del pueblo, de una manera muy sencilla: los concejales proponían a alguien, se lo pedían y si aceptaba la propuesta salía por votación de la corporación, a su vez cada alcalde nombraba a sus concejales, algo muy de andar por casa, que hacía que la politica municipal se moviese entre muy pocos apellidos.

Uno de sus amistades mas sobresalientes fue Doña Emilia Pardo Bazán, que pasaba muchas temporadas en "Las Torres de Meirás" (Sada), pazo que mas tarde le fue "regalado" a Franco por la Diputación sacando del sueldo de todos los funcionarios de la provincia de A Coruña, la escandalosa cifra de cien pesetas. Ya os contaré más otro día.

Miguel se quedó con el negocio de su padre en Sada, gestionó las rentas de la herencia de su mujer y siguió el oficio de relojero con bastante fortuna aquí os dejo un ejemplo que me mandaron de Vigo, donde está el original.

Bonito, ¿verdad?, pues además debería ser un prodigio de mecánica y exactitud pues Miguel se pasó una buena temporada en Ferrol aprendiendo nuevas tecnicas con unos reputados relojeros de allí, los Barro, que conocían la tecnología Suiza.Tambien montó una pequeña fábrica de cerámica doméstica, de la que, por lo visto, tambien quedan algunas macetas.

Su viida personal fue muy movida, y queda pendiente de otro post, ya que gracias a este blog, me he puesto en contacto con varios parientes que no conocía y que me están dando informaciones muy interesantes. Desde Vigo, de Manuel Sanjurjo, me llegó el reloj, y Mariquina Sanjurjo me va a hacer llegar articulos que tiene de la Pardo Bazán hablando de Sada, del Habilidades y de Miguel, así que, nos quedamos todos con las ganas de saber más, ya os iré contando.

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Las Acerolas

Santiago de Compostela, España
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Fui una gran consumidora de acerolas en mi infancia, siempre las tenía mi abuela en un gran frutero encima de la mesa del comedor, ahora no soy capaz de encontrarlas .. y estoy empezando a olvidar su sabor. Recogiendo las vidas, consejos, vivencias, anecdotas de mi familia lo recuperaré, seguro. Lo que pretendo con este blog, es hacer un homenaje que sea divertido, ameno e interesante al pasado, a los que se fueron :"Os meus causantes"
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