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Recordando las cosas que pasaron.......con la mirada puesta en el futuro

23 Abril 2007

Secundina, una mujer infeliz

Mi bisabuela, la segunda mujer de Miguel Sanjurjo Pérez, fue, en mi opinión, una mujer infeliz. De lo que me han ido contando me parece entrever una mujer resignada a la vida que le tocó vivir, pero que no parecía disfrutar mucho con nada.

Secundina Mollón Canle nació en 1892, en A Serra, por la zona de la Chaburra, la Sada rural. Este origen agrario la hacía diferente, en un pueblo en el que la actividad marinera y comercial eran las mas representativas y las que ostentaban el poder. Su padre Francisco Mollón Alonso, era un agricultor acomodado, bastante autoritario que llamaba la atención por su altura y por su gesto hosco. Debió ser tan obvio que la gente comentaba su caracter huraño, incluso las comparsas de Carnaval de la época se metían con el cantando el estribillo "Mollón non necesita can que lle garde a casa".

Su madrina fue su prima, una señorita con posibles, Secundina Pérez Mollón , una mujer fundamental en su vida, de ella heredó el nombre y, unos veinte años más tarde, el marido y los hijos.

Pasó su infancia y juventud en A Serra, y de adolescente se echó un novio de la zona, incluso llegaron a hacer planes de boda: el se iría a Nueva York, emigrado, donde tenía parientes y ella le esperaría aquí, hasta que llegase con el dinero suficiente para poderse independizar. El rapaz se fue, quedaron en escribirse... Secundina escribía cartas y esperaba las de su novio, que no llegaban, esperó varios años resistiendose entre lloros y berrinches a las presiones de su padre que la quería casar con Benito, un vecino que "la pretendía".

Despues de un año las cartas seguían sin llegar y su padre empezó a presionar con otro matrimonio, esta vez el "pretendiente" era Miguel Sanjurjo, el marido de su madrina, recien enviudado y con dos niños de 10 y 9 años, resistirse fue imposible y acabó cediendo: se casaron en 1911. Secundina se fue a vivir encima de la panadería, a una casa completamente montada en la que aún se lloraba a su madrina y se convirtió inmediatamente en madre de dos niños a los que les llevaba escasamente 10 años y que la rechazaban de pleno, negándose a considerarla su madre y "haciendola de menos" al considerarla una aldeana.

Cuando murió Mollón, encontraron las cartas de Secundina, que nunca se llegaron a mandar y algunas del noviete, reclamando noticias. Por lo visto el muchacho nunca volvió a Sada, se quedó toda su vida en EE.UU..

En su vida de casada se enfrentó al rechazo de sus hijastros, y de varias de sus cuñadas, especialmente la tia Carmen , que por lo visto disfrutaba haciendole la vida imposible, de joven la trataba de aldeana y quería refinarla, algo que Secundia nunca admitió y siguió vistiendose de falda larga, refajo y pañuelo en la cabeza, mientras sus cuñadas se preocupaban muchisimo de la moda. Al final de su vida, ya viuda, cuando la tia Carmen se fue a vivir a su casa, se dedicaba a sentarse toda la noche en su habitación, mirando como dormía, dandole unos "sustos de muerte". Es esa época, Secundina tuvo muchos problemas para dormir, hasta tal punto que Ramiro , su primo y vecino, se tuvo que llevar a la tia Carmen, ya muy enajenada, a su casa.

Fue madre de siete hijos, mi abuela Maruja, Pepe, Carmen, Manolo, Antonio,Josi y Pila. Pero hasta en eso tuvo mala suerte, los hijos salieron estupendos pero la vida le deparó muchos disgustos: Carmen nació "defectuosa", tenía la pierna izquierda sensiblemente mas corta que la otra, la cadera deforme y tan solo tres dedos en una mano izquierda. Secundina siempre creyó que estas malformaciones se debieron a una caída cuando estaba embarazada, lo que hizo que protegiera especialmente a esta niña. Por si fuera poco, su hijo Manolo perdió, de niño, una pierna arrollado por el tranvía, y su hijo Pepe, el que la iba a cuidar hasta la muerte, su ojito derecho, murió en la guerra civil.

Mi madre recuerda la impresión del momento en que le dieron a Secundina la noticia de la muerte de Pepe. Tenía tres años, pero recuerda estar en brazos de su abuela cuando alguien llegó con la terrible noticia, Secundina dejó a la niña en el suelo, que se aferró a sus faldas y tan pequeña notó el dolor y el desamparo...es su primer recuerdo, debió ser desgarrador.

Cinco años antes de la muerte de Pepe, en 1933, se había quedado viuda, en el lecho de muerte le pidió a su marido que dictase un testamento que la amparara a ella y a sus hijos, pero Miguel se negó. Le dijo: "Confía en Pepe, el te protegerá" y se quedó viuda con siete hijos, la más pequeña de 9 años, con una herencia que partir en unos momentos muy dificiles de la historia de este pais.

La herencia de Miguel fue repartida de la siguiente manera: la mitad de la casa y sus muebles para los hijos de la primera mujer, y la otra mitad se repartiría entre todos los hijos, los nueve. Secundina trató retrasar las partijas mas allá del remate del luto. ya que la dejaban, a ella y a sus hijos, casi en la ruina. Pero Concha y Miguel, los hijos del primer matrimonio, tenían prisa y en un momento tan dificil, en el que el pais estaba en guerra, hubo que malvender casi todas las propiedades para quedarse con el negocio que les garantizaba la subsistencia y así pagar su parte a los herederos.

Murió en 1940, en la inmediata posguerra, la época del racionamiento y las estrecheces, con 48 años, en Santiago. Fue allí, al Hospital del Doctor Puente Castro, ya en condiciones muy precarias de salud, en lugar de ser ingresada, se alojó en una pensión con dos de sus hijas, Maruja y Carmen para no tener que pagar los gastos hospitalarios. Vivió allí aproximadamente un mes, los médicos no pudieron hacer nada, murió en la pensión, con la pena de dejar a sus hijos huerfanos tan pequeños y en unas condiciones económicas tan dificiles.

El traslado de su cadaver a Sada fue toda una odisea, aún no hacía un año que había terminado la guerra, y había controles aduaneros en todos los municipios por los que pasara un coche fúnebre, con sus correspondientes tasas. No se disponía de tanto dinero. Su yerno, mi abuelo Pancho , se acercó a Santiago a echar una mano y para no pagar los gastos del traslado del cadaver negociaron con un taxista que les ayudó a trasladarla. El viaje de vuelta a Sada lo hicieron en taxi, con su madre muerta entre las dos chicas, incluso las pararon en un control, y tuvieron que asegurar que estaba dormida !! Estremecedor¡¡.

No tengo fotos suyas, las pocas que había las quemó en uno de sus arranques su cuñada Carmen . Parece ser que tampoco había muchas, de pequeña no se las hiceron y ya casada todas sus hijas recuerdan que no le gustaba fotografiarse, sólo tenía las necesarias para la documentación y una que quedaba, la llevaba su hija Carmen en un libro de rezos que se perdió en la en la Iglesia, con gran disgusto de Carmen. LA foto que ilustra el post es de la llegada del tranvia a Sada, de 1922, la casa que tiene la bandera, con los balcones llenos de mujeres es la de la tia Manola, la casa gemela de la izquierda es la panadería, a sus puertas salieron los clientes para verlo llegar. Secundina seguramente estaría allí, en una u otra de las casas, y me gusta pensar que es una de las mujeres que aparecen en la foto. Aquí os dejo el recorte, no se cual puede ser, en 1922 tenía 30 años.

servido por Marta 17 comentarios compártelo

17 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Mariana

Mariana dijo

Datos, datos y más datos, todos interesantes, todos se me hacen, por la distancia en el tiempo, tan difíciles de conseguir... ¿Cómo lo haces?

Estoy de un humor que según leía me he sentido un poco Secundina. No sé si darte las gracias pero sí te felicito por lograr este ambiente.

Un besazo, preciosa.

23 Abril 2007 | 11:31 PM

Marta

Marta dijo

MAriana, guapa, es fácil, dos de las hijas de Secundina, fueron mis tias abuelas, Carmen y Josi, las que encontraron los documentos y las que me contaban todas estas historias familiares desde que tengo uso de razón.

Para mí fueron dos abuelas más y nosotros sus nietos, ya que nunca se casaron, además regentaban una panadería...que para los niños pequeños es como un parque de atracciones, entre sacos para tirarse y masa para jugar como si fuera plastilina...nos pasabamos horas allí, mis hermanos, mis primos y yo...y todo ese tiempo ellas contaban historias y yo preguntaba.

Así conseguí tantos datos.

Un abrazo guapa, siento que te sintieras Secundina, no es muy placentero

23 Abril 2007 | 11:53 PM

Jose Dominguez Dominguez

Jose Dominguez Dominguez dijo

Triste la vida en aquellos años y mucho más triste aún para la mujer, supeditada a "su" hombre y teniendose que casar, muchas veces, en contra de su voluntad, para no quedar soltera o por una boda de conveniencia acordada por sus padres.

Más triste aún en las zonas rurales y mucho más en aquella España dominada por el oscurantismo religioso y los caciques, sin posibilidad alguna para ascender en la escala social, quedando como único recurso la emigración con los traumas y dessrraigo que lleva aparejada, sin contar con el presumible fracaso.

La literatura nuestra del XIX es magnçifica en reflejar la sociedad del momento y la novela de Blasco Ibáñez, por ejemplo, es paradigmática en esto.

Estas fotografías que incluyes son a las que me refiero en uno de mis post, es la mejor radiografía de aquella sociedad y de sus múltiples carencias.

Un beso.

24 Abril 2007 | 12:59 AM

homesdepedraenbarcosdepau

homesdepedraenbarcosdepau dijo

En verdade foi unha vida triste a de Secundina, pero a min móveme a simpatía cara a ela, quizá pola tendencia de solidarizarse cos mais desfavorecidos. Unha vida supeditada a un home moito maior que ela e a uns fillastros que non ha consideraban a súa nai, debe ser difícil de soportar.
É arrepiante o relato da súa morte e o seu traslado en taxi para a casa. En verdade que naqueles revoltos tempos da guerra civil non era doado nin finar en paz.

Cada nova entrega da túa particular saga supera a anterior en poder narrativo e descritivo. Si algún día te decidises a publicar a particular historia dos tes ancestros , eu augúroche un notable éxito.
Unha aperta; Marta

24 Abril 2007 | 11:36 AM

Marta

Marta dijo

José, a mi bisabuela la obligó su padre a casarse, aunque a mi me da la sensación de que ya estaría un poco desencantada de la falta de noticias del mozo que se fue. En su familia los matrimonios fueron muy complicados en su planteamiento, ya os contaré pero nada muy diferente a lo habitual de la época, una época en la que la mujer practicamente no tenía derechos...y a la que se le inclulcaba desde niña la dependencia del varón.

Yo pienso desde mi mentalidad de mujer del siglo XXI que no iba a aceptar muchas cosas que les pasaron a ellas, pero, sinceramente, a mi me educaron de otra manera, no creo que ellas tuviesen menos caracter que yo.

Un beso

24 Abril 2007 | 05:49 PM

Marta

Marta dijo

Si que o é, manolo...a min as veces recordame á contos do estilo de Cenicienta....de pequena cando ma contaban, a sua vida pareciame de novela romántica...pero con final infeliz....hoxe dende outro punto de vista, a considero unha victima da vida que lle tocou vivir.

Como ti dis, victima dun pai autoritario, casada con outro que case podería ser o seu pai, desenraizada do ambente rural que lle era familiar para facela vivir nun mundo máis urbano ó que non se adaptou, rexeitada polos fillastros e logo todos os disgustos cós acidentes e mortes dos fillos...a min tamén me simpatiza moito, será por eso de apoiar ao máis débil.

Sin embargo creo que era unha muller triste, sen ánimos e bastante pesimista...tal vez debería poñer algo da sua parte para mellorar as espectativas da sua vida.

O do taxi, tes razón, arrepiante.

Unha aperta

24 Abril 2007 | 06:01 PM

isabel61

isabel61 dijo

Qué forma de mantener con vida los recuerdos. Todas esas personas que retratas en tus relatos, estarán encantadas de leerte.
Son la sal y el azúcar de la vida, gente feliz y desdichada viviendo a la vez en el mismo espacio y tiempo.

Dónde estarán todos ¿verdad?

Un beso

24 Abril 2007 | 09:39 PM

Marta

Marta dijo

Bueno, dentro de unos años, si o sales en Google es que no existes...ellos existirán aunque dudo que alguien los busque.

Esta es una de las razones por las que me decidí a escribir este blog, para que las futuras generaciones sepan lo que hiceron sus antepasados (en gallego es más gráfico, os sues causantes) y para que lo que yo sabía de ellos perdurase, y ellos no fuesen olvidados.

Desgraciadamente yo tengo una idea muy clara de donde están.

Un abrazo

24 Abril 2007 | 09:59 PM

Jose Dominguez Dominguez

Jose Dominguez Dominguez dijo

Marta, amiga,

Sí, aquella época fue dura para la mujer, siempre a la sombra del hombre, siempre minusvalorada, siempre alejada de la posibilidad de los estudios y siempre en casa, más criada, que otra cosa.

Recuerda la novela de Rosa Chacel, "Como agua para el chocolate", la mayor de las hijas destinada al matrimonio, huyendo del "estigma" de la "solterona" y la menor, reservada, por encima de sus propios sentimientos, a ser la cuidadora de la vejez de la madre.

¡Curioso y complejo es el ser humano!

Un beso.

24 Abril 2007 | 11:32 PM

mariliendre

mariliendre dijo

Esas cartas, durmiendo en un cajón. Qué desesperante. Todo ese amor y ese dolor sin entregar. Sigo siendo tu fan...
Bacci e abbracci

25 Abril 2007 | 08:42 AM

Marta

Marta dijo

Si, Mari, todo ese amor y ese dolor sin entregar....es mi antepasado pero ese señor era un desgraciado. La verdad es que probablemente desde el punto de vista de un padre del XIX probablemente creería que lo hacía por el bien de su hija...el eterno argumento de los padres.

Pero lo nuestro es correspondido, jajaja, porque yo tambien soy tu fan...muy fan y tambien una mariliendre.

Bicos e apertas.

25 Abril 2007 | 02:38 PM

Mariana

Mariana dijo

La duda me corroe. ¿Qué estarás leyendo ahora?

Venga, pásate por mi bitácora, que te he dejado un regalito, y me sacas de dudas.

Ah, y no me odies por ello.

Un beso, preciosa.

30 Abril 2007 | 11:50 AM

Marta

Marta dijo

Mariana, preciosa. exploto de orgullo con tu meme, pero creo que mi blog es peculiar, no hablo de mi, ni de mis gustos, es algo que me planteé desde el principio. Pero te he dejado una lista de los libros que leo en tu blog, espero no romper ninguna cadena ni fastidiarte ningún plan.

Un besazo con remordimientos, porque me fastidia muchisimo no responder como tu quisieras.

30 Abril 2007 | 01:03 PM

Trasto

Trasto dijo

Marta... no sabes lo que daría por conocer la historia de los abuelos de mis abuelos. Solo tengo a mano la memoria de mi madre. Ni una foto. Ni una carta. Nada. Vengo de una familia muy humilde, donde las fotos era un lujo, tanto o más que ir a la escuela...
Por eso releo con gusto las historias de tu gente.

Besos

1 Mayo 2007 | 01:01 AM

Marta

Marta dijo

Trastitos, encantada de compartir mis abuelos de abuelos contigo, pero no te creas, no todos los recuerdos son agradables, ni todos los antepasados dignos de admirar, como en todas, en mi familia tambien hay ovejas negras.

Un besazo

1 Mayo 2007 | 09:10 PM

ALBERT MOLLON

ALBERT MOLLON dijo

Hola,
estoy buscando familia, que se apellide como yo, MOLLON, si conocen a alguien envienme por favor un mail "albert_mollon@hotmail.com", aqui en barcelona tenemos mucha familia, y me gustaria encontrar mucha más por España y por el mundo, saludos, gracias.

5 Marzo 2008 | 08:01 PM

ZANE

ZANE dijo

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5 Octubre 2009 | 02:15 PM

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Santiago de Compostela, España
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Fui una gran consumidora de acerolas en mi infancia, siempre las tenía mi abuela en un gran frutero encima de la mesa del comedor, ahora no soy capaz de encontrarlas .. y estoy empezando a olvidar su sabor. Recogiendo las vidas, consejos, vivencias, anecdotas de mi familia lo recuperaré, seguro. Lo que pretendo con este blog, es hacer un homenaje que sea divertido, ameno e interesante al pasado, a los que se fueron :"Os meus causantes"
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