La Tia Manola, una señora.
Si le pedís a cualquier descendiente de esta familia de más de sesenta años que definan a la tía Manola (Manuela Sanjurjo Pérez) en una palabra, todos dirán: era una señora. Sin lugar a dudas fué, como su hermana Carmen , una mujer elegante, con un gusto exquisito y una gran capacidad para la decoración, vivía como una Señora. Era la hermana mas cercana en edad a María , la receptora de sus cartas, su interlocutora y confidente en la familia (de hecho son sus descendientes los que conservan esas cartas) y la que tomó su lugar como hermana mayor.
Hija de Miguel y Manuela, sabemos poco de su infancia o juventud, de hecho por lo visto sus hermanos se burlaban de ella diciendo que nació ya mayor, mandando y organizando, pronto se hizo novia de un vecino, Ramiro Pérez Mollón.
Los Pérez Mollón eran bastantes hermanos, hijos una de las mejores familias de Sada,¡incluso tenían calesa¡. Vivían en la actual calle Barrié de la Maza 13, en una casa estupenda, con unos muebles regios....era una familia que según mi tia Josi "llamaban la atención de lo elegantes, guapos y altos que eran", el cura llamaba a los hombres para llevar el palio en las procesiones y a las mujeres para ir detras vestidas de mantilla...lo que se sentía como un privilegio en la época, veraneaban en Sada de Arriba, en una casa con blasón... en resumen, una familia con la que cualquiera querría emparentar....
Y Manola no sólo quería para ella esa relación, su hermano favorito, Miguel Antonio (mi bisabuelo), se ennovió con una hermana de Ramiro, Secundina. Me puedo imaginar el grupo que hacían; guapos, sin problemas económicos, con respaldo social...dos parejas con futuro. Obviamente hicieron planes, los de todas las parejas... trabajarían juntos, vivirían al lado unos de otros...serían siempre amigos... Planearon las bodas, ambas tendrían que esperar, la de Miguel porque se iba a Cuba y la de Manola porque quería heredar. Su tío, Fernando Sanjurjo Badía, dejó toda su herencia a las sobrinas que estuviesen solteras a la fecha de su muerte, y a estas alturas ya estaba un poco perjudicado, de hecho cinco sobrinas estaban esperando heredar para casarse, casi parece una competición. Fernando murió, claro, antes de 1900, y en cuanto se acabó el luto reglamentario de la época se casaron en quince días cinco primas, entre ellas Manola.
LAs dos parejas construyeron casas gemelas, se dedicaron al mismo negocio, la panadería-repostería y comenzaron a tener hijos. Miguel y Secundina tuvieron a Concha y Miguel, Manola y Ramiro otros cinco. Las dos casas funcionaban como una sóla y los niños se criaban entre ambas, enfrente vivian los abuelos Pérez Mollon, a la vuelta de la esquina, la abuelita Manuela, eran tiempos felices.... Y empezó la mala racha, primero murieron varias hermanas de Secundina y Ramiro y de repente Secundina también enfermó, tuberculosis, mortal en la época... fue cuestión de poco tiempo, murió antes de 1909. Ya os contaré como sigue la historia.
El brote de tuberculosis se cebó en la familia de Ramiro y Secundina, la estupenda familia con la que emparentó mi bisabuelo, tanto que murieron todos muy jóvenes, salvo Ramiro. En el pueblo empezaron a hablar de una familia con "andazo", hasta tal punto que mi abuela muchos años despues, cuando compró la casa de los Pérez Mollón se deshizo de todo aquel mobiliario regio, para evitar un contagio no deseado.
Manola y Ramiro tuvieron cinco hijos (Policarpio, Miguel, Ramiro, Candelaria y Celia) siendo sus padres hermanos dos a dos, los genes de los primos deberían ser muy semejantes y sin embargo mientras los hijos de Manola eran guapísimos, "de llamar la atención" según todas las sobrinas, los de Miguel salieron normalitos.
Eran especialmente guapas las dos chicas, Candelaria y Celia, y de las dos Celia era un bellezón, tanto que, a su muerte, con 18 años, del mal de su familia paterna, la tuberculosis, la lápida, que aún debe estar en el cementerio de Sada, solo ponía ¡¡¡CELIA!!!, así, entre exclamaciones.
Nota: la foto no es de Manola, pero sí contemporánea a ella, la verdad es que me hizo mucha gracia y no hay que descartar que en una familia con tal cantidad de mujeres se juntasen en algún momento a tomar un cafetito y charlar un rato.







kilometro1 dijo
yo también marcho a la cama pero no sin antes desearte las buenas noches y mandarte un abrazo, mañana te leo mas detenidamente
Un beso
29 Marzo 2007 | 12:34 AM