Una de las figuras más peculiares de la familia fue Carmen Sanjurjo Pérez, hija de Miguel y Manuela, hermana de María , de Fernandito y de mi bisabuelo Miguel. Parece ser que durante su infancia y juventud fue una chica simpatica, extrovertida, graciosa y algo "teatreira", aunque con cambios muy bruscos y repentinos en el caracter. Cuentan, también, que heredó de su padre el gusto por vestir bien y poseía una elegancia natural que le preocupaba mucho mantener, cuidando muchísimo su apariencia. Tenia sus propias teorías: la elegancia está en no usar colores puros, en usar medios colores (sic), el color más elegante es el rojo oscuro, el color de los posos del vino, las jóvenes no deben de llevar joyas grandes, encubren la lozanía (sic), las viejas, en cambio, si, para tapar arrugas etc..
Era gran aficionada a la costura y muy buena con las labores de aguja, bordaba verdaderas maravillas, con un gusto exquisito, le gustaba leer, incluso estudió magisterio y parece ser que ejerció de maestra, aunque durante poco tiempo.
En su madurez empezaron a aparecer los síntomas de su enfermedad mental. Al principio aparecieron de manera esporádica, empezó a hacer cosas imprevistas y poco razonables, se volvió muy escrupulosa con la limpieza, en exceso, limpiando sobre limpio y lavando la ropa una y otra vez, hasta casi destrozarla, cuando antes era muy delicada con sus labores. Pero parece ser que lo que la desequilibró definitivamente fue su proceso judcial.
Cuando murió su padre se hicieron partijas de la herencia, a ella le quedó, además de algunas tierras, dinero en metálico, que ella aprovechó para comprar una casa en A Coruña, en la calle de La Franja, a medias con su madre, para, con el tiempo, pasar temporadas allí, mientras tanto la puso en alquiler. Su arrendataria, una mujer viuda, resultó que se ganaba la vida de manera poco honesta, lo que a Carmen le "molestó" sobremanera, hasta tal punto que la llevó a los tribunales para echarla de su casa.
El proceso fue lento y ella fue perdiendo los nervios... El día del juicio los perdió definitivamente, montó una escena, amenazó al juez e incluso llegó a ofrecerle dinero, todo esto, en público. En resumen, no hacen falta más detalles, pasó de demandante a acusada, nuevo juicio y una multa. Lo que la desequilibró ya definitivamente.
El resto de su vida, con periodos lúcidos, la pasó viviendo con su madre, entre Sada y A Coruña, a la que abochornaba escapandose de casa a horas intempestivas, para ir a una esquina a gritar sermones, casi siempre contra la Iglesia y el sacerdote de turno. Las enfermedades mentales, a lo largo de la historia, fueron consideradas como una una verguenza para las familias, en la ignorancia de la época se las consideraba un castigo divino o algo peor. Carmen sufrió las consecuencias de esta mentalidad y se la recluyó en casa. Recibía una medicación, creen que a base de litio, que le preparaba, con mucho secretismo el boticario y algún sedante de la época. pero nunca consintieron que se le aplicaran tratamientos agresivos, muy de moda en la época, en eso salió ganando.
Tras la muerte de su madre empeoró notablemente, se fue a vivir a casa de sus hermanos, turnandose entre la de Manola y la de mi bisabuelo. Por esa época descubrió el espiritismo y en sus ceremonias estuvo a punto de quemar la casa un par de veces, uno de estos incendios fue de bastante gravedad.
Los hermanos se reunieron y, ante el peligro que representaba para la familia, decidieron ingresarla en un hospital psiquiatrico, donde murió, ya mayor, en 1938. Su estancia en Conxo, en régimen de huesped, se subvencionó con la venta de sus propiedades, entre ellas, ironías de la vida, el famoso piso de la calle de la Franja.
Nota: No hay fotos suyas, las quemó todas en uno de sus ataques, la ilustración es "La Costurera" de Velazquez, un cuadro que siempre me gustó mucho pero unos 250 años anterior a Carmen



La lástima de algunas locuras es que el loco sufre, como Carmen.
Dicen que el hilo que separa la cordura de la locura es finísimo... Tal vez Carmen lo usó para rematar uno de sus bordados.
Un beso
O escritor inglés Gilbert Keith Chesterton, dixo no seu dia que,
“La fantasía nunca arrastra a la locura; lo que arrastra a la locura es precisamente la razón. Los poetas no se vuelven locos, pero sí los jugadores de ajedrez.”
A liña que separa a cordura da loucura e moi delgada , moitas veces confúndese extravagancia con loucura, ou simplemente non nadar a favor da corrente e suficiente para tildar de tolo a calquera.
Hai tolos marabillosos como o que canta o tango de Astor Piazzolla “Balada para un Loco”; ou tolos prodixiosos que son capaces de desentrincar no medio das súas tolemias, complicadísimas ecuacións matemáticas. Quen non oíu algunha vez nomear o científico tolo?
Esa masa de miolos que todos temos dentro das nosas cacholas tardara , (se algunha vez se consegue) moito tempo en ser descifrada ou tan sequera comprendida.
Tampouco será doado averiguar os mecanismos que levan a alguén a perden a cordura .
O lamentable e que aínda seguimos a sinalar co dedo a quen nos parece raro, extravagante ou simplemente distinto.
Aínda que eu prefiro ser un tolo marabilloso, que un cordo mais teso que unha racha. Cuestión de pareceres!
Bicos e apertas
Un familiar mío, después de una operación, quedó lo que los médicos denominaron "desorientado". No nos reconocía, tenía obsesiones raras, pensaba que le teníamos en el hospital por pura maldad...
Cuando se le pasó quedó con la idea de lo fácil que puede resultar llevar a alguien a la locura porque tenía ciertas nociones de lo que había experimentado.
Fantástico el relato.
Un beso, preciosa.
Si Trasto, creo que Carmen sufrió y mucho.... Debe de ser muy duro, en los periodos de lucidez saber que te pueden volver a encerrar las sombras... En estos casos sería una bendición ser poco inteligente, pero no era el caso.
Un besazo
Manolo, o problema e que nin sequera nesta época a xente e quen de considerar as enfermedades mentais coma algo patolóxico. Unha enfermidade e unha disfunción fisiolóxica, pero si é mental a cuestión empeza a ter dimensións sociais e deixa de considerarse unha patoloxía para convertelo nun problema doutra índole.
Os enfermos mentais son enfermos cun doble problema, a enfermidade e a sociedade na que viven. Máis na época de Carmen, finais do XIX e principios do XX, nos que na relixión se colaba no diagnóstico e, ainda coas mellores intencións, se maltrataba ós enfermos.
Unha aperta
Mariana, estoy contigo, es relativamente fácil sufrir un desequilibrio, somos química y como tal cualquier cambio nos afecta profundamente. El problema está en que este tipo de desequilibrios son muy escandalosos. A mi, como a tu pariente me da terror pensar que puedo perder la lucidez.
Un besazo, guapa
Me gustan tus historias.
Un saludo
Muchas gracias Micaela, a mi tambien me encantan las tuyas
Un beso
Sensacional el relato sobre tu antepasada. En esa época las enfermedades mentales debían de ser sobrecogedoras para la familia con tanto prejuicio. En fin la vida evoluciona y las personas también. Felicidades por el relato y saludos muy cordiales
Muchas gracias Raki, me alegro que te gustase el relato, tienes razón me imagino que estas enfermedades, como casi todas, afectan tambien a toda la familia.
Un besazo
Me gusta la gente que borda. Es como pintar con hilos. Siempre me pregunto en que están pensando. Hubiera sido genial meterse en la cabeza de tu Carmen. Qué hermosa historia.
A Carmen, el insomnio que padecía le jugaba muy malas pasadas...la desquiciaba o bien para convatirlo se ponía a coser y bordar, de noche a la luz de las velas..la images es preciosa, cinematográfica casi...pero la realidad tuvo que ser muy dura.
Describes tus historias con una elegancia... Lástima de Carmen, que no pudo enloquecer libre y en su casa. ¿Porqué encerrarán a los locos?
precioso cuadro el de Velazquez
Muchas gracias, Km1, Carmen no estaba prisionera en Conxo, estaba de huesped, gracias a eso se libró de electroshocks y cosas asi. No podía vivir en casa porque allí vivian niños y acabó poniendo en peligro a toda la familia. Además de "matarlos a sustos", muchas veces en su insomnio se les presentaba como un fantasma en la habitación gritando o llorando. Es necesario cuidar a los enfermos, es una obligación moral de las familias, pero siempre hay que poner un límite, y Carmen lo pasó sobradamente.
Un besazo
Lástima lo ocurrido a Carmen. El cerebro humano es el órgano mas estudiado y, al mismo tiempo, el más desconocido de todo ellos. Por medio de la sinapsis entre las decenas de miles de neuronas que lo forma se pone en marcha cuanto somos a través de un complejo mecanismo electroquímico que, debido a esta complejidad, no resulta difícil imaginar la posibilidad de que se pueda dar una reacción perversa no deseada.
Las disfunciones mentales son unas de las patologías más dolorosas por las consecuencias que sufren los seres que las padecen, como para el entorno familiar que les rodea, creándose un ambiento sumamente penoso para todos ellos. Estas disfunciones pueden tener su origen en causas endógenas o exógenas, las primeras inducidas por transmisión hereditaria y las segundas, por algo tan simple y común como el excesivo estrés al que la vida moderna nos somete a todos.
Todos, de una u otra forma, estamos marcados por algún problema psicológico y, de ahí, esa delgada línea roja que separa al supuesto “cuerdo” del que no lo es. No deja de ser curioso observar cómo, personas con problemas mentales, se manifiestan como excelentes creadores, ya sean artistas, matemáticos o literatos.
En la antigüedad estos enfermos eran considerados como endemoniados, con lo que implicaba todo esto para el enfermo en una sociedad supersticiosa, inculta y oscurantista. Posteriormente las cosa no fueron mejores y la vida en los manicómios debió ser un auténtico infierno de torturas para estos desgraciados seres, llegándose a convertirlos en auténticos vegetales cuando se extendió el uso de la lobotomía como terapia.
Por los síntomas que dices tenía Carmen, creo que lo suyo era un trastorno obsesivo compulsivo que fue empeorando por falta del tratamiento adecuado. Este pudo ser originado genéticamente o por variados factores en su infancia. Ese perfeccionamiento que ponía en sus labores de bordado pudo haber sido un prematuro síntoma de sus posteriores problemas. Unos padres excesivamente sobre-protectores, de demanda y crítica, perfeccionistas, rechazo, etc, pueden, sin saberlo, ser causante de esto. Otra causa puede ser interna: un proceso bioquímico con alteración en la distribución de la serotonina.
Como es habitual en ti, una historia maravillosamente narrada.
Un beso.
José, me dejas sin palabras....que comentario más completo...lastima que el diagnostico llegase tan tarde para ella. La verdad es que no creo que sufriese mucho, sufrió más la familia, era una mujer con mucho caracter, cuentan que en Conxo, el hospital Psiquiatrico e el que estaba alojada, no internada, le enseñaba a las enfermeras a hacer las camas, tenían que estar perfectas sino ls deshacía y la hacía ella mientras las insultaba.
Un abrazo y muchas gracias por tomarte la molestia de escribir tan extenso comentario, enriquece mi blog.
Amiga,
Ese sufrimiento al que me refería para los pacientes no era físico, sino de caracter psiquico, si llegan a ser conscientes de sus problemas.
Lo que indicas respecto a las camas creo que confirma mi diagnóstico. Se obsesionaba con determinadas cosas y esto hacia aumentar su ansiedad hasta un grado muy elevado.
Sigo, semanalmente, un programa de radio en el que participan algunas personas con disfunciones psiquicas y aprendo mucho de ellas. Hay veces que sus reflexiones me dejan asombrado por ser más lógicas que las nuestras, supuestos "normales".
Muchas gracias a ti, ya que la calidad de tu blog, me "obliga" a visitarlo y a manifestar mi modesta opinión.
Un beso.