La tía María (no es mi tía, era tía de mi abuela) fue excepcional en muchos aspectos. Culta (hablaba tres idiomas), inteligente, gran aficionada a la lectura y con inquietudes intelectuales. Vivió en un siglo, el XIX, en el que las mujeres no tenían derecho legal a votar, a firmar un contrato, a gestionar dinero, a tomar ninguna decisión importante ni siquiera de su propia vida y cuya educación estaba dirigida a "las labores propias de su sexo".

Con un indice de analfabetismo femenino del 89 % parece mala época para nacer siendo una mujer con ganas de aprender. Sin embargo María Sanjurjo Pérez tuvo suerte, nació en una familia de curiosos, que potenciaba a los hombres pero no olvidaba a las mujeres. De hecho, todas las hijas del viejo Habilidades, tias de María, esudiaron magisterio, es famosa la frase de Lorenzo Sanjurjo Badía, de niño, que se quejaba amargamente de que sus hermanas estudiasen y ellos no, !y luego querran heredar como nosotros¡.

El viejo Habilidades y María Badía , creían en el potencial de sus hijas y María, su nieta, se aprovechó de eso. Hija mayor de Miguel y Manuela , debió nacer entre 1855 y 1860, primera hija y probabalemente primera nieta, su infancia parece que fue muy felíz entre su casa de Sada y la fundición de sus abuelos en A Coruña, donde pasaba largas temporadas ya que tenía tias de su edad, y allí estudió magisterio.

Tambien pasó una época en Vigo, con sus primas Sanjurjo Otero, las hijas de Antonio Sanjurjo Badía. A la vuelta de una de esas estancias en Vigo, María anunció su intención de meterse monja.

Esta decisión la enfrentó a su padre, que se negó en redondo a darle su permiso. Miguel era de ideas progresistas y no quería que su hija entregase su vida a la religión, además consideraba que su formación se perdería en el interior de un convento ya que en esa época todas las órdenes eran de clausura. Apoyada por su madre, María acabó ingresando en la Compañía de María, pero sin dote, su padre se mantuvo firma hasta el final, asegurando que su carrera de Magisterio sería su única dote.

Es en esta época cuando empieza su relación epistolar con la familia, durante toda su vida escribió regularmente a su madre y hermanos, recordando su infancia y dando consejos. Esas cartas las conservan los descendientes de su hermana Manola, yo no las he leído, pero sus sobrinas, Carmen y Josi, recuerdan que se releían constantemente en la familia, que eran muy amenas y estaban muy bien escritas, con una letra preciosa.

Una de esas cartas fué especialmente dramática, al final de su etapa de novicia María empezó a sentir dudas en su vocación y escribió a su padre para pedirle permiso para abandonar el convento, y no hacer los votos perpetuos. El disgusto en la familia fue enorme y abrió una brecha importante en el matrimonio de sus padres ya que Miguel se negó en redondo a darle el permiso y le exigió que fuera coherente en sus decisiones.

María continuó su carrera religiosa, al principio como maestra en los colegios de la Orden, y mas tarde como Procuradora General, lo que la llevó a vivir a la casa central en Roma. Una procuradora general se dedica a llevar las finanzas de la orden, está claro que María fué digna nieta de María Badía,a la que por lo visto se parecía bastante y digna hija de su madre.

En la familia se la recuerda como una mujer especialmente inteligente y capaz, a la que se le pedía consejo, y se esperaba a tomar decisiones a la llegada de sus cartas, era, por lo visto, muy hábil para establecer concordia y mediar en peleas.

Mas tarde, con unos cincuenta y pocos años, se retiró al colegio de Ferrol allí desarrolló una enfermedad que precisaba cirugía.Los médicos aconsejaron trasladarla al hospital, pero la clausura de su Orden exigía el permiso del obispo para salir del convento para estos menesteres, el obispo negó el permiso aunque tuvo el detalle de permitir que el equipo de médicos entrase a realizar la operación, que tuvieron que llevar a cabo sobre una mesa del convento. Murió pocos días despues de la intervención, antes de 1914, fecha del testamento de su madre.

Casualidades de la vida, en el mismo colegio donde murió la tia María, el de la foto, fue en el que estudiamos mi hermana y yo y donde mi madre fue profesora durante más de treinta años.