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En 1878 el Saint Michel, propiedad de Julio Verne, atracó en el Puerto de Vigo, con una avería importante en las calderas. ¡Que casualidad mas asombrosa¡ el escritor mas innovador e imaginativo de la época se encontró con un alter ego, Antonio Sanjurjo Badía, el propietario del taller de calderería que reparaba su barco. Me puedo imaginar la sorpresa del cincuentón francés al que se le venía encima una reparación de semanas en un puerto extranjero.

Vigo no era del todo desconocido para Verne, seis años antes de este viaje ya había descrito la ría de Vigo en 20.000 léguas de Vaje Submarino y convirtió los galeones desaparecidos en la batalla de Rande en el tesoro escondido del Capitán Nemo, pero parece ser que era la primera ve que recalaba ahí.

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Las convesaciones tuvieron que ser interesantísimas y hay constancia de una gran correspondencia entre ellos (se perdieron en un incendio en 1942), los descendientes directos de Antonio recuerdan a su antepasado hablando de Jules como un amigo de la familia, en fin..que se juntaron el ingenio con las ganas de aprender. Antonio tenía en mente la idea de construir un submarino y Julio Verne se lo había imaginado hacía ya varios años.