El relojero habilidoso

Una de las figuras míticas de mi familia, de la que he oído hablar muchísimas veces es Antonio Sanjurjo Älvarez, el Habilidades. La verdad es que fue una figura fascinante, una mezcla de soñador romántico y eficiente inventor, de investigador de la técnica y curioso impenitente que atrajo a cada generación que le sucedió (…y son muchos, yo pertenezco a la sexta)
Calculo que nació en Sada en torno a 1815,(es un cálculo aproximado partiendo de 1837, la fecha de nacimiento de su hijo más famoso, Antonio Sanjurjo Badía). Era una época muy convulsa en la que en España se pasaba del liberalismo de “la Pepa” al absolutismo de Fernando VII, de la tardía Ilustración al Romanticismo...y Antonio era, indiscutiblemente, un hijo de su época.
De una familia originaria de Cambre, que no sabemos como llegó a Sada, las primeras noticias que tenemos de él le presentan como relojero, joven, casado con María Badía, una mujer de origen catalán con una capacidad innata para los negocios, y rodeado de chiquillos (tuvo 12 hijos). Parece ser que, ademas de arreglarar relojes, tenía una gran capacidad para inventar maquinarias que le hacían la vida más fácil (dicen que su casa estaba llena de ingenios "raros") y era dado a hacer favores a los vecinos que pronto lo apodaron como "EL HABILIDADES".

En esa época los relojeros tenían que fundir las piezas por lo que en el taller de relojería también habría una pequeña fundición, situada en "el curruncho" (hoy es un edificio de los años 70, en la Plaza do Conde, pero los viejos del lugar aún la conocen como "la casa del relojero"), de aquí pasará a Coruña donde se instaló en una Fundición ya con características industriales o preindustriales. Parece ser que la pareja se había dividido muy bien el trabajo: ella se encargaba de la parte empresarial y de gestión del negocio y él en la práctica de la fundición. La empresa fue floreciente y debieron de ganar bastante dinero porque cuando la vendieron, a la familia Wonenburgen, está claro que hicieron un buen negocio.
Sobre la causa de la venta de la Fundición me han llegado dos versiones: la primera habla de la muerte de dos de sus hijas, por una afección pulmonar causada por la contaminación que provenía de la Fundición, ya que ellos vivían en el piso encima del taller y la segunda por la muerte de su mujer, el cerebro empresarial. Me quedo con ambas ya que pueden ser complementarias (la madre pudo morir de lo mismo que las hijas) y además son creíbles.
El hecho es que en la segunda mitad del siglo XIX, Antonio, ya mayor, volvió a Sada, a la casa del Relojero, con los hijos "colocados" y el dinero suficiente para no tener que trabajar, y se dedicó a desarrollar su ingenio en los inventos que se le iban ocurriendo. El mas llamativo y el que quedó en el imaginario popular fue el "Árbol de Habilidades", que estaba cerca de la zona de "Las Delicias". El ingenio consistía en un molino harinero adosado a un árbol que aprovechaba la fuerza mareomotriz y tenía como gran remate un muñeco que salía del árbol y se movía con el molino, para regocijo de niños y mayores.
Sus hijos heredaron sus "habilidades" y las mejoraron, el mayor, Antonio Sanjurjo Badía, se quedó con el apodo de su padre y lo superó en inventiva e iniciativa empresarial, haciendose amigo de Julio Verne y desarrollando un modelo de batiscafo para inspecionar los fondos submarinos de la bahía de Rande, en Vigo...pero esa es otra historia.




Mariana dijo
Me ha encantado tu bitácora.
Sería un pecado que semejantes historias familiares se perdiera en el olvido.
Pasaré a menudo por aquí, merece la pena.
Un abrazo.
17 Enero 2007 | 12:19 PM