Seberé teté

Os estaréis preguntando si el título es una errata o una lengua africana extraña, nada parecido, es el soniquete que persiguió durante toda su vida a la tía Josi (1921- 2005), y hay que reconocer que ella se lo tomó siempre con muchísimo humor, incluso fomentaba el chiste. Cada vez que alguien decía su nombre –Josefa Sanjurjo- alguien de su familia, especialmente sus sobrinas Marisuca y Baby soltaban el consabido “seberé teté”.
La historia es muy simple: Josi, que era la sexta de siete hermanos (u octava de nueve según se mire, ya que había dos de otro matrimonio anterior del padre), fue escolarizada muy pequeña, ella calculaba 3 años y eran sus hermanas mayores las que la llevaban y traían. Para ellas, como para todas las niñas de esa edad (Carmen tendría nueve años y la abuela Maruja unos doce) una hermanita pequeña, pesada y revoltosa no era lo más interesante del mundo así que no se les ocurrió aleccionarla en lo que tenía que hacer, era probablemente mas divertido charlar con sus amigas. Así que Josi llegó a clase con las ganas de ser mayor que se tienen a esa edad, la ilusión de hacer lo mismo que sus hermanas mayores y el firme propósito de portarse extremadamente bien, como le habría advertido su madre.
Me la puedo imaginar, formalita, bien peinada, expectante ante lo desconocido y mirando a la maestra con ganas de agradar. La clase empezó probablemente, como todas en esa época; pasando lista, la maestra decía un nombre y la alumna se levantaba y contestaba: Servidora de usted, así hasta llegar a Josefita Sanjurjo, que cargada de razón contestó: Seberé teté. Obviamente la pobre niña no tenía ni idea de lo que significaba “Servidora de usted” y dijo algo que le sonaba fonéticamente semejante. A las hermanas mayores les faltó tiempo para contar en casa la salida de la niña…y ya está creada la leyenda, que duró más de ochenta años.
He de decir que, aunque no pudo estudiar más allá de la primaria, toda su vida fue una gran lectora, nos cambiábamos libros y muchas veces los comentábamos aunque, en honor a la verdad, normalmente con puntos de vista muy diferentes. Era una mujer con muchas ganas de aprender y conocer.
Se murió hace poco más de un año; el cáncer se la llevó en apenas un mes, sin molestar a nadie de la familia, como ella quería. La echamos muchísimo de menos.
Nota: La escuela de la foto no es la de Sada, la tomé prestada de www.edu.xunta.es/mupega, el Museo Pedagóxico de Galicia, pero me imagino que la de Josi no sería muy diferente


